Bien entrado el año 1.257aC, Ptolomeo, una tarde, dando un paseo reflexivo, se encontró a uno de sus antiguos discípulos: Eurtukio. Éste se lamentaba de que desde hacía cuatro primaveras, su primera esposa Anarta, le había abandonado y marchado a vivir lejos de Teknas. Eurtukio, a pesar de tener un estatus de senador, y un reconocimiento público y notorio, no había superado ese alejamiento, y le reconoció al maestro que seguía enamorado de Anarta, a pesar de haberse vuelto a casar con una joven y bella teknesiana. Ensiámedes, le dijo:
"Eurtukio, la verdadera distancia entre dos personas no se mide en estadios1, se mide en silencios"
1El estadio era una unidad de longitud usada en aquellos tiempos que equivalía a 174.12 metros